El contacto directo con la oruga procesionaria conlleva ciertos peligros para las personas y animales domesticos, la mayoria de naturaleza alergica.

Todos hemos escuchado desde niños los consejos de nuestros mayores sobre los riesgos de la oruga de procesionaria y sus recomendaciones de no contactar con ellas, la sabiduría popular, en ocasiones exagerada o imprecisa, en éste caso si se ajusta bastante a la realidad sobre éste problema sanitario, excepto en el aspecto sobre la caída del cabello que no es cierto, exactamente, sino que es un efecto secundario causado posteriormente por el comezón y la acción del rascado continuo en algunos casos sobre la zona de la piel afectada, de ahí que se puedan desprender algunos cabellos.

Y es que bien cierto es la existencia  del riesgo sanitario para las personas y animales domésticos, en caso de contacto directo con las orugas adultas (sobre todo en su 3ª fase larvaria), cuando éstas procesionan hasta el suelo, momento en el cual el riesgo es mayor por su cercanía a nosotros, y la posibilidad de contacto con niños o mascotas.

En personas adultas o niños los cuales su piel es más sensible puede producir dermatitis, urticarias, y reacciones alérgicas, severas en algunos casos, por ejemplo en pieles conocidas como atópicas o muy sensibles.

Si vemos de cerca la oruga de procesionaria observamos la existencia de pelos o filamentos urticantes, los cuales incluso no es necesario contacto directo ya que pueden encontrarse dispersos en el aire, produciendo la comentada irritación en piel, boca, nariz y ojos. En los casos de contacto directo con la oruga de éste lepidóptero (insecto cuyas fases vitales pasan por huevo, oruga, crisálida o pupa, y adulto que es una polilla o mariposa), su pelo se clava en la piel liberando histamina, compuesto químico que en cantidades excesivas en el cuerpo produce alteraciones funcionales en la persona afectada y, en consecuencia, la reacción alérgica.

Por lo tanto, recibir el ataque de una oruga y ser picado puede ser muy doloroso, dependiendo de la especie, para el caso de la Thaumetopoea pityocampa o Procesionaria del Pino, por suerte,  frecuentemente no es grave en la mayoría de personas, pero el dolor y el escozor se deben tratar con celeridad, especialmente con problemas de alergia que pueden agravar los síntomas.

Existen otras muchas orugas cuyas picaduras o su contacto puede ser peligroso, por lo tanto desde QUIPONS te aconsejamos no dejar a las mascotas o niños jugar con criaturas desconocidas. Enseñarlos a evitar las orugas espinosas y de colores brillantes, puede ser una buena prevención en el futuro ya que esas características a menudo significan mecanismos de defensa de la naturaleza.

En caso observes los característicos bolsones de procesionaria en pinos, contacta con profesionales especializados, te aportaremos toda nuestra experiencia en su eliminación y control.

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