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Mosquito tigre

El mosquito tigre (Aedes albopictus) pertenece a la familia Culicidae, englobada dentro del suborden Nematocera y del orden Diptera. Al igual que el resto de los mosquitos, esta especie presenta una morfología corporal de aspecto frágil, una longitud de 5-10mm, con un par de alas desarrolladas y el segundo par convertido en unas estructuras denominadas balancines. Un aspecto característico y diferenciador de esta especie es su coloración negra adornada con bandas blancas en tórax, abdomen y patas, de donde proviene su nombre común. Mientras que los machos se alimentan de sustancias como el néctar, las hembras son hematófagas y necesitan la ingesta de sangre para la puesta y desarrollo de los huevos. Para ello tienen un aparato bucal picador-chupador, formado por una probóscide que emplean a modo de estilete para perforar la piel y extraer la sangre de vertebrados, especialmente mamíferos y aves. Detectan a su presa a largas distancias mediante el CO2 emitido por ésta al respirar y a media-corta distancia por sustancias como el acido láctico, presente en la epidermis. La picadura es indolora y emplean una sustancia anticoagulante presente en la saliva del insecto. Se trata de una especie invasora, proveniente de las selvas asiáticas que ha conseguido adaptarse perfectamente al hábitat urbano de las ciudades mediterráneas. Su presencia es altamente preocupante porque este mosquito es un vector de numerosas enfermedades y se encuentra incluida en lista 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

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Referencias
  • Comissió Interinstitucional per a la Prevenció i Control del Mosquit Tigre a Catalunya: Estratègia per a la Prevenció i Control del Mosquit Tigre a 2011.
  • Recomendaciones de prevención del Servicio de Sanidad Ambiental. Dirección General de Salud Pública.
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Introducción

El mosquito tigre (Aedes albopictus) pertenece a la familia Culicidae, englobada dentro del suborden Nematocera y del orden Diptera. Al igual que el resto de los mosquitos, esta especie presenta una morfología corporal de aspecto frágil, una longitud de 5-10mm, con un par de alas desarrolladas y el segundo par convertido en unas estructuras denominadas balancines. Un aspecto característico y diferenciador de esta especie es su coloración negra adornada con bandas blancas en tórax, abdomen y patas, de donde proviene su nombre común. Mientras que los machos se alimentan de sustancias como el néctar, las hembras son hematófagas y necesitan la ingesta de sangre para la puesta y desarrollo de los huevos. Para ello tienen un aparato bucal picador-chupador, formado por una probóscide que emplean a modo de estilete para perforar la piel y extraer la sangre de vertebrados, especialmente mamíferos y aves. Detectan a su presa a largas distancias mediante el CO2 emitido por ésta al respirar y a media-corta distancia por sustancias como el acido láctico, presente en la epidermis. La picadura es indolora y emplean una sustancia anticoagulante presente en la saliva del insecto. Se trata de una especie invasora, proveniente de las selvas asiáticas que ha conseguido adaptarse perfectamente al hábitat urbano de las ciudades mediterráneas. Su presencia es altamente preocupante porque este mosquito es  un vector de numerosas enfermedades y se encuentra incluida en lista 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Ciclo Biológico

Los mosquitos son insectos con un desarrollo holometábolo que realizan una metamorfosis completa para completar el ciclo. Este ciclo está formado por cuatro fases: Huevo, larva, pupa y adulto, siendo las tres primeras acuáticas y la última de vida aérea. Las hembras buscan zonas con agua estancada, pero no depositan sus huevos sobre el agua, sino unos centímetros por encima de la superficie del agua, en la cara interna del recipiente. Los huevos permanecerán inactivos hasta que los cubra el agua, momento en el que se activará su desarrollo y emergerá la larva. Las larvas atraviesan cuatro estadios larvales, tras los cuales se formará la pupa. Con la emergencia del adulto finaliza el ciclo.

Tras 48 horas las hembras pueden comenzar a picar. A lo largo de su vida una hembra puede llegar a realizar hasta 40 tomas de sangre. Tras una semana, la hembra depositara entre 80-200 huevos y volverá a comenzar el ciclo.

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Programa de Actuación

1. Vigilancia ambiental del mosquito.

1.1 .Trampas de ovoposición.

1.2 Trampas de captura de adultos.

2. Control del mosquito.

2.1. Medidas preventivas.

2.2. Tratamientos con productos plaguicidas.

3. Vigilancia sanitaria.

3.1. La vigilancia del mosquito como posible vector de enfermedades.

3.2. Medidas para evitar las picaduras del mosquito.

3.3. Medidas a adoptar en caso de picadura.

4. Sensibilización.

4.1. La información a la población general.

4.2. La información a grupos específicos significativos.

5. Formación a profesionales.

5.1.Formación sobre medidas de prevención y control del mosquito.

5.2 Formación sobre aspectos sanitarios.

Ámbito 1. Vigilancia ambiental del mosquito. 

La vigilancia ambiental del mosquito incluye los siguientes ejes:

  • El estudio de la distribución del mosquito. Tiene como objetivo conocer las áreas con presencia del mosquito en la zona de estudio, su expansión y la colonización del territorio para poder planificar las estrategias de actuación.
  • La cuantificación de la densidad de los vectores en cada zona, cuando sea necesario. Es importante para tratar situaciones de interés epidemiológico y para adoptar decisiones sobre la realización de tratamientos adulticidas.

Las acciones que se pueden llevar a cabo son: la colocación de trampas de ovoposición y de trampas de captura de adultos:

3.1.1.  Trampas de ovoposición

Se trata de una trampa que permite determinar la presencia de poblaciones de mosquito tigre mediante su puesta de huevos. El punto concreto de ubicación de la trampa se determina sobre el terreno, teniendo en cuenta las preferencias ecológicas de esta especie de mosquito, que corresponden principalmente a lugares bajos y sombríos, con cobertura vegetal, que suelen tener un grado de humedad alto.

Las trampas permanecerán colocadas durante todo el periodo de muestreo, salvo que haya indicios de huevos (presencia de larvas en el interior) o si son trampas con un elevado índice de captura. En estos casos el bote debe ser sustituido y analizado en el laboratorio para comprobar la presencia de huevos en las paredes internas.

El seguimiento deberá ser semanal, ya que tras periodos de lluvia las larvas pueden emerger tras tan solo cuatro días. Las maderas deberán ser introducidas en recipientes para su trasporte al laboratorio. El agua se desecha, asegurándose antes de que no existan larvas en su interior. En caso de utilizar trampas con un insecticida regulador del crecimiento (IGR) para evitar la eclosión de las larvas, el seguimiento de las trampas se puede hacer quincenalmente y mantenerlas fijas durante todo el periodo de muestreo.

En el laboratorio se examinarán las maderas empleando una lupa binocular (30x) para localizar y contar los huevos. Realizado este paso, se procede a continuar el ciclo para obtener los adultos. Para ello, se introducirá la madera en recipientes con agua a 25ºC y sellados con Parafilm®. El objetivo es comprobar que los huevos corresponden a Ae. albopictus, ya que la identificación de adultos es notablemente más sencilla.

3.1.2.   Trampas con atrayente para capturar adultos: 

Como la utilización de las trampas de ovoposición para determinar la presencia de Aedes albopictus implica disponer de un laboratorio, la incubación de los huevos y el seguimiento regular de las trampas, entre otros aspectos; paralelamente a la utilización de estas trampas se han probado otros posibles mecanismos de detección de esta especie. Estos métodos están basados en la captura de adultos, que agiliza y facilita el proceso.

La captura de mosquitos adultos se lleva a cabo mediante trampas activas (BG-Sentinel) que emplean un cebo.

El seguimiento de estas trampas se hace semanalmente, renovando el atrayente cada cuatro meses. Se retira la red que contiene los mosquitos y se introduce en un recipiente, colocando otra nueva. En el laboratorio se realiza el recuento de adultos de Aedes albopictus para estimar la densidad presente en la zona.

A) Funcionamiento de las trampas de captura:

a) . Principio de Captura de los mosquitos:

Los mosquitos son atraídos por el CO2 emitido por su víctima, así como por su calor corporal. Además también reaccionan a la luz ultravioleta. Las trampas de captura se basan en estas características, emitiendo calor, luz UV y CO2 emitido en TiO2.

Los mosquitos entran en la trampa y son desplazados al recipiente de captura, situado en la parte inferior. Una corriente generada por un ventilador impedirá al mosquito dirigirse hacia arriba y escapar. El insecto morirá rápidamente deshidratado, sin ser necesario ningún insecticida.

b) Fotocatalizador TiO2:

El efecto de la fotocatálisis que convierte el aire contaminado en TiO2, desinfecta el aire colaborando en la conservación del medio ambiente.

El dióxido de titanio, también conocido como titanio, es el activador natural del óxido de titanio. El TiO2 fue aprobado como un aditivo alimentario en 1968 por los EE.UU. En la actualidad, el TiO2 se utiliza en la fabricación de chocolates y es un material totalmente inocuo para el organismo humano.

La fotocatálisis es una desintegración que utiliza la luz-energía, como catalizador. En el TiO2 no se producen cambios que pueden ser utilizados con carácter permanente. En caso de que haya unos pocos rayos ultravioleta del sol o la luz, el TiO2 purifica el aire y esteriliza las

moléculas de mal olor, por la respuesta a la materia orgánica en la superficie de TiO2. Ha sido especialmente diseñada para realizar al mismo tiempo la captura de insectos y la purificación del aire. Es absolutamente inofensiva para el medio ambiente, las personas, los animales domésticos y todo tipo de mascotas

B) Trampas para control mosquitos:

Modelo M-3 TiO2 -Trampa de fotocatalisis para mosquitos (interior/exterior).
La trampa para mosquitos M3 atrae a los insectos de tres formas:

– El CO2, la luz ultravioleta y el calor.
– Una vez que los insectos llegan a la trampa, el ventilador de gran alcance los absorbe y los introduce en la cámara inferior del aparato.
– Se puede utilizar en interiores o al aire libre, no necesita atrayentes o propano.

Modelo M-5 -Trampa para mosquitos. (Interior/Exterior).

– Emiten UV LED azul de una luz suave y discreta, que atrae a los mosquitos.
– Un ventilador de alta potencia absorbe los insectos a un cajón blindado.
– Modelo básico y modelo extendido todo en uno.
– La tecnología más avanzada para resolver el problema de los mosquitos.
– Vida útil bombillas LED: 50.000 horas.

Modelo M10 (Solo para interiores)

– Excelente eficacia y rendimiento.
– Cómodo y fácil instalación y mantenimiento.
– Cobertura: 50 – 100 m2
– No necesita ningún complemento o consumible (utiliza bombillas UV LED).
– Fácil instalación en la pared.
– 25,5 x 23 cm (ancho x alto).
– Potencia: 7 W
– Vida útil bombillas LED: 50.000 horas.
– Fuente de alimentación: 110 / 220 V
– Color blanco

C) Potenciación del poder atrayente de las trampas de captura:

Para potenciar la atracción que ejercen las trampas hacia los insectos se pueden añadir atrayentes. En el caso de los mosquitos, estos atrayentes simulan la traspiración humana, generando amoniaco, ácido láctico y ácidos carboxilos. Estos componentes son liberados al ambiente y son detectados por el mosquito a varios metros de distancia.

El atrayente se puede colocar tanto en el interior de la trampa (por ejemplo en el cajón de recogida) como en el exterior (mediante un adhesivo de fijación). La duración del atrayente es de hasta 60 días, una vez retirada la protección del mismo.

Este tiempo puede variar en función de las condiciones ambientales.

Ámbito 2. Control del mosquito.

Las medidas de control del mosquito tigre tienen como finalidad prevenir su presencia y proliferación, así como reducir su presencia de acuerdo con el umbral de tolerancia que consideremos aceptable para minimizar los efectos negativos que este mosquito puede ocasionar a la población. Esos efectos abarcan desde las molestias que genera hasta la transmisión de enfermedades.

Las actuaciones de control deben basarse en el control integrado de plagas, de manera que se integren las medidas preventivas con medidas de control físico, mecánico y biológico prioritariamente y, en caso necesario, de control químico. En el caso del mosquito tigre, las medidas preventivas constituyen el mejor método de control, basándose principalmente en evitar la puesta de huevos y el desarrollo de larvas acuáticas.

3.2.1. Medidas preventivas

Una de las medidas fundamentales consiste en detectar y revisar los lugares susceptibles de ser un hábitat para el mosquito. Dado que el mosquito tigre realiza la ovoposición en cualquier lugar de pequeñas dimensiones susceptible de quedar inundado y que contenga agua durante unos días, las medidas de actuación deben centrarse, en primer lugar, localizar todos estos puntos o zonas de cría del mosquito. Es recomendable elaborar una cartografía detallada de los puntos de cría urbanos que estén en la vía pública.

Una vez localizados los puntos de cría, las medidas deben centrarse en eliminar todos los elementos o los puntos de riesgo posible. Las estrategias generales a seguir para evitar la colonización de estos espacios se basan en aislar del exterior cualquier punto que acumule agua, minimizar su volumen, prevenir la acumulación, provocar el movimiento del agua y/o hacer un relleno con áridos u otros materiales inertes en aquellos lugares donde sea posible.

A continuación se describen una serie de medidas preventivas generales, aplicables tanto en el ámbito público como en el privado, y otras específicas para determinados espacios públicos o actividades que, por sus características, pueden favorecer la presencia del mosquito y requieren, por tanto, un plan de acción y de seguimiento concretos.

A) Medidas preventivas generales:

• Vaciar y poner a cubierto todos los objetos y contenedores en los que se pueda acumular agua (jarrones, cubos, ceniceros, juguetes, platos de animales domésticos, platos bajo las macetas, etc.) y evitar su inundación, por ejemplo, invirtiéndolos. En el caso de elementos fijos y objetos que no se puedan retirar, se revisarán atentamente al menos dos veces por semana y se eliminará cualquier depósito de agua, limpiando los recipientes y evitando que se vuelvan a llenar. En los caso de los platos de macetas, cuando éstos no puedan retirarse, hay que mantenerlos secos. Los neumáticos deben mantenerse secos y a cubierto.

• En los casos en que se considere imprescindible tener algún tipo de recipiente con agua y en el exterior, mantenerlos tapados mediante una tapa o una tela de mosquitera delgada (malla de 2 mm de tamaño máximo). En recipientes destapados (bebederos para animales) renovar el agua al menos dos veces por semana.

• Mantener limpios de restos vegetales los canalones de recolección de aguas de los tejados y los sumideros de los patios.

• Evitar los agujeros y las depresiones del suelo donde se pueda acumular agua, así como la acumulación de agua en los agujeros de los árboles (secándolos o colocando algún material inerte, como arena, que tape el agujero para evitar que entre agua.

• En el caso concreto de balsas o piscinas, actuar de manera que el agua que contengan no se convierta en un foco de cría de mosquitos. Cuando estén vacías, mantenerlas completamente secas. En el caso de piscinas llenas de agua, estas se deben mantener tapadas o en condiciones higiénico-sanitarias mediante los tratamientos adecuados para evitar la proliferación de larvas de mosquitos. Los estanques o las balsas deben estar también en condiciones que no supongan focos de cría para estos mosquitos.

B) Medidas preventivas específicas en determinados espacios públicos:

• Cementerios: es necesario evitar que los floreros y otros objetos ornamentales acumulen agua de libre acceso a los mosquitos. Se puede mantener la humedad mediante esponjas, fibras absorbentes o geles hidropónicos, agujereando los recipientes para la base, o bien introduciendo arena u otros materiales absorbentes, como perlita, que permitan la presencia de agua, pero la hagan inaccesible a los mosquitos. Se puede optar por el uso de flores artificiales o de macetas con plantas naturales.

• Escuelas, parques y otros equipamientos: evitar el agua estancada en los elementos de juego, especialmente en épocas de vacaciones, donde puede permanecer más tiempo. En caso de que haya neumáticos destinados a los juegos, deben mantenerse secos, bien mediante perforación o colocándolos semienterrados en posición vertical.

• Huertos, solares y fincas abandonadas: mantener estos espacios libres de posibles focos de cría de mosquitos, con especial atención a la basura, las herramientas de trabajo y los elementos de mobiliario abandonados (bañeras, palanganas, cubos, etc.). En caso de que haya depósitos de agua, deben mantenerse tapados o cubiertos con tela de mosquitera.

• Determinadas actividades comerciales e industrias (centros de jardinería, circuitos de karts y minimotos, clubes náuticos, almacenes de hibernación de barcas, instalaciones agrícolas y ganaderas, etc.) que dispongan de puntos de acumulación de agua, por el uso de neumáticos u otros elementos de riesgo deben mantener una vigilancia periódica de los puntos de riesgo para evitar la proliferación de mosquitos. En estos ámbitos, el control de los posibles focos de cría de mosquitos debe incorporarse a los planes internos de seguridad e higiene de las empresas.

• Centros que almacenan y manipulan neumáticos fuera de uso (NFU) y limpios: deben mantener la periferia de las zonas de almacenamiento de neumáticos usados y de desechos libres de vegetación y de objetos que puedan acumular agua, situación que favorecería la proliferación del mosquito tigre y de otras especies. El apilamiento de los neumáticos usados se debe realizar en columnas verticales y cubrirlos con lonas siempre que sea posible. Además, se debe garantizar una buena rotación de los neumáticos y priorizar la destrucción rápida de los neumáticos provenientes de zonas afectadas y la trituración de los NFU lo antes posible.

• Circuitos de riego y sumideros: es necesario evitar la formación encharcamientos en determinados espacios, así como la limpieza de los sumideros de manera que éstos no puedan convertirse en focos de proliferación de mosquitos por la acumulación de materia orgánica (hojas) y agua.

• Masas de agua en parques y jardines: las tareas de mantenimiento de lagos, estanques o masas de agua de parques y jardines deben tener en cuenta no dejar las instalaciones sin ningún tipo de recirculación de agua o con unos niveles que permitan el establecimiento de mosquitos.

C) Recomendaciones de diseño para elementos urbanos públicos.

Además de las medidas preventivas descritas, es importante, siempre que sea posible, incorporar en las fases de planificación y de diseño de elementos urbanísticos una serie de criterios y recomendaciones generales a tener en cuenta para poder minimizar de forma importante la existencia de muchos de estos puntos de cría del mosquito. Las recomendaciones principales son:

• Las cámaras sanitarias (espacios cerrados y no practicables construidos por excavación parcial debajo de la planta baja de los edificios) pueden ser susceptibles de inundación (aguas freáticas, roturas en las conducciones de agua o fugas de aguas residuales) y pueden suponer un importante foco de cría del mosquito. Por ello en el diseño de los edificios se debe evitar la existencia de este tipo de espacios y, si existe, se debe rellenar el nivel basal de estos espacios con grava u otros áridos para neutralizar la posible presencia de agua hasta el nivel de relleno.

• Los sumideros de calles, pozos de arenas o decantadores constituyen elementos importantes de riesgo con respecto a la cría del mosquito, ya que contienen agua de forma permanente y son elementos situados muy cerca de las viviendas. Las soluciones de diseño deben basarse en la existencia de sistemas de decantación que impliquen la mínima acumulación de agua posible y un mantenimiento adecuado de las pendientes entre sumideros para evitar estancamientos de agua.

• Los estanques decorativos deben diseñarse de forma que se eviten las pendientes suaves en los bordes y el perfil del fondo debe ser en forma de embudo con un agujero de desagüe central. Se debe evitar, además, la construcción de canales periféricos a la lámina de agua y su diseño debe garantizar la recirculación del agua para impedir el establecimiento y la proliferación de mosquitos.

• Las obras públicas en ejecución constituyen una actividad de riesgo en cuanto al volumen de agua que se manipula y a su acumulación en bidones en el exterior durante largos periodos de tiempo. En estos casos se recomienda incluir en los permisos de obras unas condiciones de compromiso de recirculación rápida de las aguas o de retirada de los recipientes con agua en el caso de parada de las obras. También hay que evitar la existencia de fosos que se puedan inundar de agua (por ejemplo las bases de las grúas de carga). Además, en cualquier obra en la vía pública que incluya balizas de separación de carriles o delimitación de obra, es necesario asegurarse de que estas balizas son completamente estancas y sin agujeros que puedan acumular agua y convertirse en un importante foco de cría de mosquitos en la vía pública.

• Los canalones de recogida de aguas pluviales en los tejados de los edificios públicos y las arquetas de recogida situadas al pie de las bajantes deben diseñarse de forma que las pendientes sean las adecuadas y que eviten la acumulación de materias que puedan provocar atascos.

• Los depósitos enterrados para aguas de lluvia u otro tipo de depósitos subterráneos deben tener unas condiciones adecuadas de estanqueidad y deben disponer de orificios de ventilación protegidos con tela de mosquitera.

• Las fuentes públicas deben diseñarse de forma que se eviten acumulaciones de agua y que no se pueda embozar el desagüe (desagüe ancho o duplicado, rejas no extraíbles de ranura estrecha).

• Las arquetas de registro de aguas y los lindes de riego pueden ser problemáticas en caso de que se produzcan acumulaciones de agua. Por ello que hay que utilizar grifos y elementos que eviten pérdidas y las arquetas deben tener orificios de desagüe hacia el sustrato inferior y/o una tapa metálica para que los mosquitos no puedan penetrar. Además, los sistemas de riego automático, sean por aspersión o goteo, deben tener en cuenta los recorridos de evacuación de las escorrentías y los elementos urbanos cercanos donde podrían acumularse.

• En piscinas colectivas, vestuarios y otros locales con uso de agua es necesario disponer de alcantarillas y rejas de evacuación. Los pequeños sumideros circulares habituales en muchas piscinas y áreas comunitarias de los edificios pueden ser también problemáticos y hay que controlarlos adecuadamente.

• Los elementos vegetales en espacios públicos se deben disponer en jardineras o contenedores adecuados. Hay que evaluar el uso de hidrojardineras que disponen de depósitos de acumulación de agua que comunican directamente con el exterior, ya que constituyen un punto de riesgo.

• Los sistemas de acondicionamiento de aire de los edificios deben diseñarse de manera que el agua de condensación se recoja y canalice de forma adecuada y que se evite la presencia de cubos en el exterior.

• Las papeleras de la vía pública no deben retener agua, por lo que hay que seleccionar aquellos modelos que presenten orificios en su base.

• El arbolado público se diseñará seleccionando especies arbóreas que no tengan tendencia a generar agujeros en el tronco. Esto debe complementarse con la adopción de estrategias adecuadas de poda que no generen cicatrices y con la elección de especies de madera dura que no tenga tendencia a pudrirse. Son ejemplos de especies peligrosas los plataneros, las moreras y ciertas variedades tropicales de crecimiento muy rápido.

3.2.2.Tratamientos con productos plaguicidas:

Aunque la medida más efectiva de prevención y control del mosquito tigre es la eliminación mecánica de los puntos de cría del mosquito, en determinados casos y lugares puede ser necesaria, como medida complementaria, la utilización de plaguicidas.

Los tratamientos con plaguicidas más eficaces se basan en el uso de productos larvicidas y, sólo en los casos que sea estrictamente necesario y esté debidamente justificado, se realizarán tratamientos contra los adultos.

En la elección del tipo de producto que se debe utilizar hay que priorizar el uso de los preparados plaguicidas más específicos, selectivos y de menos peligrosidad para la salud de las personas y el medio. Asimismo, hay que escoger las técnicas de aplicación que minimicen la cantidad de producto a utilizar y el riesgo de exposición de las personas y del medio ambiente.

Los plaguicidas que se utilicen deben estar inscritos en el Registro de Biocidas de la Dirección General de Salud Pública y Sanidad Exterior del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Hay que tener en consideración que este registro está actualmente en proceso de adaptación a los requerimientos de la Directiva 98/8/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de febrero de 1998, relativa a la comercialización de biocidas, transpuesta al ordenamiento jurídico estatal mediante el Real Decreto 1054/2002, de 11 de octubre, por el que se regula el proceso de evaluación para el registro, la autorización y comercialización de biocidas. La implementación de esta normativa prevé un proceso de revisión de las sustancias activas biocidas en el ámbito europeo para su inclusión en los anexos de la normativa de biocidas.

Los plaguicidas deben utilizarse siguiendo estrictamente las indicaciones especificadas en sus etiquetas, de acuerdo con las condiciones establecidas en las resoluciones de inscripción en el registro mencionado, entre las que destacan los usos y las aplicaciones autorizados, las medidas de precaución y seguridad a tener en cuenta y el plazo de seguridad, si procede.

El personal que aplica estos plaguicidas debe tener la capacitación necesaria para realizar esta tarea. Los productos plaguicidas autorizados para uso de personal especializado requieren que el personal disponga del carné de aplicadores de tratamientos DDD de nivel básico o cualificado, de acuerdo con la Orden de 8 de marzo de 1994, o bien de alguna de las titulaciones o certificaciones que prevé el Real Decreto 830/2010, de 25 de junio, por el que se establece la normativa reguladora de la capacitación para realizar tratamientos con biocida. También se estará a lo dispuesto en el RD 1311/2012, sobre uso sostenible de fitosanitarios.

Por otra parte, no se requiere esta capacitación para aplicar los productos plaguicidas que están explícitamente autorizados para el uso del público en general, los que se pueden utilizar sólo en el ámbito doméstico.

En cuanto a las empresas o los servicios de control de plagas que hacen tratamientos a terceros o corporativos en el ámbito ambiental, deben estar inscritos en el Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas de cualquier Comunidad Autónoma. Registro Oficial de Operadores y Medios de Defensa Fitosanitaria (ROPO), de la CARM.

a) Tratamientos larvicidas

La finalidad principal de los tratamientos larvicidas es la eliminación de las poblaciones inmaduras del mosquito para evitar la aparición de los mosquitos adultos. Estos tratamientos pueden ser necesarios en determinados espacios como los sumideros de las calles, los cementerios, etc.

Actualmente existen diferentes sustancias activas biocidas autorizadas para su uso como larvicidas en el ámbito ambiental y que constituyen los componente principales de diferentes tipos de formulados plaguicidas. Entre los preparados autorizados, hay formulaciones con sustancias activas biológicas, como Bacillus thuringiensis var. israeliensis, y otros con sustancias biorracionales, como el Diflubenzurón o el Piriproxifén. Las presentaciones de los productos son a partir de formulaciones sólidas o líquidas, lo que determina el tipo de aplicación en cada caso.

Tratamientos adulticidas.

El control basado en tratamientos adulticidas tiene, en general, una eficacia muy limitada contra los mosquitos y, en particular, contra el mosquito tigre. Por ello, sólo se debe utilizar este método si está debidamente justificado y nunca de forma sistemática ni periódica. La necesidad de esta actuación puede darse en casos de infestaciones muy elevadas o bien para suprimir infestaciones iniciales en zonas todavía libres del mosquito que se hayan podido detectar a tiempo.

En cuanto a los plaguicidas que se pueden utilizar, hay varios productos autorizados para el ámbito ambiental y para este fin, con sustancias activas y formulaciones diferentes. La selección del producto y la técnica de aplicación se deben valorar en cada caso y se deben priorizar, en todo caso, los de menor peligrosidad para la salud de las personas y del medio ambiente.

Antes de aplicar un tratamiento con plaguicidas, el responsable del tratamiento debe evaluar el riesgo, teniendo en cuenta todos los aspectos relacionados con el área objeto del tratamiento y la actividad que se desarrolla. En base a esta evaluación, hay que determinar las medidas de precaución y de seguridad oportunas que habrán de adoptarse antes, durante y después del tratamiento, con el fin de minimizar el riesgo de exposición de las personas.

Como criterio general hay que asegurar la ausencia de personas en todo el área afectada por el tratamiento y, en su caso, el cumplimiento del plazo de seguridad del producto. Si las actuaciones se llevan a cabo en áreas abiertas delimitadas, es importante mantener los accesos cerrados en la zona afectada y colocar rótulos que indiquen la prohibición de entrar. Si las actuaciones se realizan en áreas abiertas no delimitadas, cuando sea posible, se delimitará la zona que pueda quedar afectada y se establecerán los sistemas adecuados para evitar el acceso a la misma. En todo caso, se colocarán rótulos que informen al público sobre el trabajo que se está haciendo y que indiquen la prohibición de acceder en el área afectada, así como las medidas que hay que tomar para disminuir el riesgo de exposición.

Ámbito 3. Vigilancia sanitaria.

En el ámbito de la vigilancia sanitaria se incluyen tres ejes:

a) La vigilancia del mosquito como posible vector de enfermedades

El mosquito tigre es considerado una de las especies de artrópodos plaga que mayor incidencia causan en la salud pública. Este mosquito se ha relacionado con la transmisión de numerosos virus como Chikungunya o el del Dengue. La aparición y desarrollo de un brote depende de varios factores además de la presencia del vector, como su densidad, parámetros de su ciclo, interrelación con los patógenos, presencia de personas portadoras, condiciones sociales, etc.

Es necesario que las autoridades elaboren un protocolo para la vigilancia y el control de posibles arbovirosis. Este protocolo deberá incluir medidas como el estudio de cuadros clínicos para detectar de inmediatamente los brotes, o estrategias para evitar la trasmisión de la enfermedad, como establecer varios niveles de riesgo y las actuaciones necesarias en cada uno.

b) Medidas para evitar las picaduras del mosquito

El objetivo es recomendar medidas que ayuden a la población a evitar las picaduras del mosquito. Las principales medidas a tener en cuenta son:

– Evitar la entrada del mosquito en los edificios instalando tela de mosquitera que impida el paso por ventanas, puertas y otras aberturas.
– Llevar ropa de manga larga y pantalones largos (mejor de color claro), así como calcetines.
– Limitar las actividades en el exterior en las horas de mayor actividad del mosquito.

También se puede optar por el uso de productos repelentes sobre la piel.

En este caso, hay que tener en cuenta las siguientes consideraciones:

– Limitar las actividades en el exterior y realizarlas sólo durante el tiempo necesario.
– Cumplir estrictamente las instrucciones de uso que figuran en la etiqueta del producto, especialmente en cuanto al número de aplicaciones diarias permitidas.
– Evitar la aplicación en niños menores de 2 años y, siempre que se pueda, también en los niños mayores. No se debe poner el repelente en las manos de los niños, ya que se las pueden llevar a la boca o los ojos. En niños menores de 2 años sólo se debe utilizar bajo prescripción pediátrica.
– En general, evitar aplicar el producto en la cara.
– Cuando ya no sea necesario el repelente, se debe limpiar bien la piel con agua y jabón, así como la ropa que haya estado en contacto con el producto, ya que se ha de evitar la exposición continuada.
– Si se presenta algún tipo de reacción en la piel, es necesario lavarse bien la zona con agua y jabón y consultar al médico.

Los productos repelentes para la piel deben estar inscritos en el Registro de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, hasta que se haya tomado una decisión en el ámbito comunitario europeo sobre la inclusión o no de este tipo de productos en los anexos de la normativa de biocidas, momento a partir del cual deberán inscribirse en el Registro oficial de Biocidas de la Dirección General de salud Pública y Sanidad Exterior del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.

El empleo de repelentes ambientales es también una alternativa. Estos productos se utilizan para el control de los organismos nocivos mediante repulsión y no se deben aplicar nunca sobre el cuerpo. Deben estar inscritos en el Registro Oficial de Biocidas de la Dirección General de Salud Pública y Sanidad Exterior de Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad para esta finalidad.

c) Medidas a adoptar en caso de picadura

Las medidas en caso de picadura son similares a las recomendadas para el resto de mosquitos. Es recomendable lavar y desinfectar la zona de la picadura y llevar a cabo un tratamiento sintomático. En el caso de que persistan las molestias se deberá consultar con un médico.

Ámbito 4. Sensibilización

Las acciones de sensibilización a la población son un elemento clave en la prevención y control del mosquito tigre. Pequeñas acciones en el ámbito doméstico pueden reducir una parte significativa del hábitat de este insecto.

En los domicilios, la mejor solución para prevenir y controlar el mosquito es la supresión o la neutralización de los recipientes que contienen agua, agujereando los mismos, invirtiéndolos, cubriéndolos o cambiando el agua semanalmente. Se debe complementar, necesariamente, con una vigilancia atenta para que estos espacios no vuelvan a ser un punto de cría del mosquito. Es necesario que los ciudadanos conozcan el problema y sus posibles soluciones, para lo que es necesario realizar campañas de sensibilización y educación cívica. Estas deben diseñarse de acuerdo con la localización y los condicionantes socioeconómicos de la población objeto de la campaña y eligiendo la mejor época del año para realizarlas. Asimismo, hay determinados grupos de población que pueden contribuir de una forma específica a su prevención y control, por tener gran poder de eco de la información, porque pueden participar de manera más activa, o bien porque son sectores de mayor implicación en el desarrollo del mosquito.

Por este motivo, en este ámbito de información a la población diferenciamos dos ejes:

– La información a la población general.
– La información a grupos específicos significativos.

a) Información a la población general:

El objetivo es dar a conocer a la población información general del mosquito y lo necesaria para que contribuyan a su prevención y control. Las campañas de información se pueden llevar a cabo en diferentes medios:

– Distribución de trípticos u otros folletos informativos, tanto para los municipios afectados como para los potencialmente afectados, para los contiguos a los que ya tienen presencia confirmada del mosquito.
– Distribución de pósters.
– Información actualizada en sitios webs y mantenimiento de enlaces entre las webs de diferentes instituciones que dispongan de información sobre este tema.
– Utilización de medios de comunicación locales.
– Elaboración de material audiovisual (videos, spots, etc.) para diferentes canales comunicativos.
– Charlas informativas de ámbito local.
– Exposiciones itinerantes.
– Visitas a comunidades de vecinos y domicilios por parte de agentes cívicos o locales.

A través de la experiencia de los últimos años sobre las campañas de sensibilización, se ha observado que la distribución de folletos informativos es mucho más eficaz si va acompañada de una explicación por parte de un agente cívico o ambiental, dado que proporciona una comunicación verbal, persona a persona.

b) Información a grupos específicos significativos

El objetivo es dar a conocer información sobre el mosquito tigre en grupos de población que pueden contribuir de una manera específica a su prevención y control. Las acciones se basan en:

– Distribución de material informativo a los directores de los centros de enseñanza.
– Elaboración de material didáctico para escuelas, tanto de información como de talleres participativos, que incluyan aspectos de identificación del mosquito y de sus puntos de cría. Se han llevado a cabo diversas iniciativas de dichos tipos que han recibido una valoración muy positiva.
– Desarrollo de programas de formación para incluir en los currículos de educación primaria y secundaria.
– Distribución de material informativo a alojamientos infantiles y juveniles y campamentos.
– Información en hogares de ancianos, mediante la distribución de folletos o haciendo charlas informativas.
– Información específica y actualizada para los centros y los depósitos de neumáticos, mediante la distribución de material informativo o haciendo reuniones y charlas.
– Información específica y actualizada para centros de jardinería, mediante la distribución de material informativo, haciendo reuniones y charlas.

Ámbito 5. Formación a profesionales

La formación a las personas que, desde el punto de vista profesional, están implicadas en las actuaciones establecidas en esta estrategia prevé dos ejes:

Formación sobre medidas de prevención y control del mosquito.

Dirigida prioritariamente a técnicos de entidades públicas y privadas que llevan a cabo tareas de prevención y control. El objetivo es dar a conocer los diferentes tipos de medidas que hay que considerar y los criterios para llevarlas a cabo.

Las acciones se basan en la elaboración y la distribución del material técnico que se considere oportuno y la realización de cursos y jornadas de formación. Asimismo, se vela porque los cursos de capacitación del personal que se encarga del control de plagas incorporen formación específica actualizada sobre el mosquito tigre.

Formación sobre aspectos sanitarios

Relacionados con la prevención de la picadura y con las enfermedades asociada a ésta.

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