CONTROL DE PLAGAS EN CONTENEDORES DE MERCANCÍAS.

En la sociedad actual, el intercambio global de mercancías desde diferentes partes del mundo es una herramienta básica e imprescindible para el desarrollo de los países y comunidades.

La utilización de medios ágiles y seguros de transporte, donde se demandan plazos de entrega cada vez menores en los envíos y el mantenimiento de las condiciones originales desde su punto de partida hasta su destino final, es pauta básica a seguir por las compañías de logística y transporte.

En ese sentido, los operadores deben garantizar la seguridad, calidad e inocuidad de los productos transportados, especialmente cuando se trata de alimentos, cuya prioridad es ejercer acciones sanitarias que brinden dicha garantía.

Los contenedores de mercancías son el habitáculo de transporte más utilizado para las exportaciones en todos los ámbitos, ya sea por vía terrestre carretera o marítima. En transporte aéreo su elevado peso reduce su operatividad.

Durante el transporte de productos alimenticios en general,  y especialmente en largas distancias, tanto el mantenimiento de las condiciones adecuadas de los productos, como su preservación frente a plagas es una prioridad, para evitar por un lado las pérdidas económicas por mercancías estropeadas,  y por otro lado el posible riesgo sanitario que pueda suponer su distribución.

En el transporte de material vegetal el interés radica en evitar la expansión de plagas invasoras y otros organismos nocivos, en regiones no presentes, lo que puede suponer graves consecuencias  para los ecosistemas y economías locales.

El mantenimiento de las condiciones de salubridad e higiene, así como las propiedades organolépticas de dichos productos, es una acción primordial antes y durante su transporte.

Los alimentos perecederos deben refrigerarse y algunos congelarse durante su almacenamiento y transporte, las medidas de prevención se centran principalmente en el mantenimiento de las mercancías en sus condiciones originarias y ralentizar los procesos de degradación, maduración, o putrefacción.  Por ejemplo, algunos alimentos como la uva de mesa se exportan introduciendo en los envases sistemas de acción fungicida de liberación lenta para controlar las posibles podredumbres por hongos durante su transporte. En algunos casos lo que se pretende es acelerar la maduración, como es el caso del tratamiento de desverdizado de cítricos previo a su exportación, para eliminar la clorofila de la piel.

Algunos productos alimenticios y  también no alimenticios, que se transportan en contenedores, se muestran especialmente susceptibles a infestaciones por plagas, y cuyo control es preciso tanto en almacenes, silos,  así como en los contenedores donde se introducen para su exportación, entre los más habituales encontramos:

  • Piensos de origen animal o vegetal.
  • Alimentos, de origen vegetal o animal, procedentes de:
  • Cereales procesados (incluyendo fracciones molidas y cereales envasados).
  • Mezclas para panadería.
  • Alimentos del procesado de cereales (pasta, snacks, galletas, etc).
  • Vegetales procesados (productos derivados de la patata).
  • Productos cárnicos y del pescado, curados, secos y procesados.
  • Productos lácteos (leche en polvo, queso, etc).
  • Condimentos y café procesados.
  • Chocolate y productos del chocolate.
  • Azúcar y dulces procesados.
  • Frutos secos procesados.
  • Tabaco procesado y los productos del tabaco.
  • Fibras naturales procesadas.
  • Madera, astillas, muebles, bambú, ratán y sus productos.
  • Papel y los productos del papel.
  • Materiales de embalaje: cajas de cartón o madera, bolsas de papel, yute, etc.

 

    Una de las técnicas más extendidas para la desinsectación de mercancías es la fumigación de contenedores mediante técnicas de generación controlada de gases con efecto biocida, a partir de compuestos en forma de gránulos, pellets, tabletas, etc. garantizando así la ausencia de plagas previa o durante el transporte, dichos tratamientos suelen realizarse posteriores a la inspección fitosanitaria en aduanas, ya que requieren de un tiempo de actuación y hermetizado de varios días.

El Fosfuro de Aluminio, así como el Fosfuro de Magnesio, son compuestos cuyo contacto con la humedad ambiental genera una reacción en un gas de acción biocida conocido por diferentes nombres pero comúnmente como Fosfina, con efecto biocida sobre un amplio abanico de especies de plagas en diferentes estadíos de desarrollo, (huevo, pupa y adultos), e incluso muestra acción contra roedores. El residuo resultante de la reacción química producida es un polvo grisáceo inocuo de Hidróxido de Aluminio o de Magnesio, en función del fumigante utilizado.

Su aplicación en el tratamiento de contenedores se encuentra muy difundida por los resultados satisfactorios que se obtienen y la ausencia de residuos de plaguicidas sobre los productos tratados.

El tratamiento de contenedores mediante la aplicación de fosfuros debe ser realizado por empresas especializadas, cuya metodología de aplicación debe basarse estrictamente siguiendo las pautas establecidas por las Autoridades Sanitarias, utilizando los productos fumigantes autorizados y con personal adecuadamente formado y acreditado para su aplicación, ello garantizará la seguridad y el resultado satisfactorio de la fumigación.

De acuerdo con el derecho de información establecido en el artículo 12 del mismo RGPD, puede solicitar toda información sobre el tratamiento de sus datos personales a la empresa INGENIEIRA QUIPONS S.L a través del correo electrónico QUIPONS@QUIPONS.COM.

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